EL MONCAYO: Cartas desde mi celda (Gustavo Adolfo Bécquer)

En esta ocasión regreso a España y para ello he escogido un libro ambientado en los parajes de la Sierra del Moncayo, que visité el otoño pasado. Se trata de las Cartas desde mi celda de Gustavo Adolfo Bécquer.

 

PORTADA CARTAS DESDE MI CELDA

 

TÍTULO: Cartas desde mi celda

AUTOR: Gustavo Adolfo Bécquer

EDITORIAL: Cátedra

ISBN: 9788437619965

NÚMERO DE PÁGINAS: 296

El libro está compuesto por un conjunto de nueve cartas que Bécquer escribió durante su estancia en el Monasterio de Veruela, donde se refugió para reponerse de la tuberculosis que le afectaba, y que se publicaron individualmente en el periódico madrileño El Contemporáneo a lo largo de 1864. Es una obra maestra del periodismo español del siglo XIX.

A pesar de esta dramática enfermedad, incurable en aquel momento, el tono de estos escritos desborda vitalidad. Las descripciones de la naturaleza y del paisaje son excelentes. La temática de las cartas es muy variada y son muy entretenidas e interesantes, a pesar de que han transcurrido 150 años desde que se escribieron.

En la primera carta describe su viaje desde Madrid hasta el Monasterio de Veruela, pasando por Tudela y Tarazona. Al leerla te das cuenta lo que han evolucionado las comunicaciones desde el año 1864 y lo difícil que era viajar en aquella época, ya que Bécquer tiene que emplear en el traslado varios días y diversos medios de transporte (ferrocarril, carruaje y mulas). Destila bastante sentido del humor con las descripciones de las personas que va encontrando en el viaje.

La segunda es más nostálgica. Bécquer lleva una vida solitaria en el Monasterio y añora el ajetreo de su vida en Madrid, sobre todo, las sesiones del Congreso de los Diputados, a las que asiste como periodista, las tertulias en los cafés, las funciones en los teatros, el bullicio de las calles. Su único nexo con ese mundo es el periódico, cuya entrega espera con impaciencia todos los días saliendo al camino que conduce al Monasterio.

En la tercera, con motivo de su visita a un pequeño cementerio, reflexiona sobre la vida y la muerte. La cuarta y la quinta describen las tradiciones y algunos aspectos de Tarazona y de las mujeres de Añón, un pueblo de la comarca.

La sexta, séptima y octava son muy interesantes, porque se centra en el tema de la brujería. Narra el asesinato de una famosa bruja de la zona y cuenta la leyenda del origen mágico del Castillo de Trasmoz. Además, explica el origen de la brujería en Trasmoz, con una historia parecida al cuento de la Cenicienta, pero sentido negativo, ya que el hada en este caso es una bruja.

Finalmente la novena explica los orígenes del Monasterio de Veruela y describe el estado de abandono en el que se encuentra el edificio en la época en que él reside (treinta años después de la Desamortización).

En conjunto, la lectura de las cartas es muy recomendable y resulta imprescindible si se quiere conocer bien esa región del Moncayo.

 

SIERRA DEL MONCAYO

Como he dicho antes, estuve con mis amigos en la Sierra del Moncayo el pasado mes de noviembre. Nos alojamos en una casa rural en el pueblo de San Martín de la Virgen del Moncayo, que estaba cerca de todos los lugares que queríamos visitar.

El primer día lo dedicamos a subir al pico del Moncayo o San Miguel, que con sus 2.315 metros sobre el nivel del mar es la máxima cumbre del Sistema Ibérico. Está situada entre las provincias de Zaragoza y Soria. Esta foto donde se ve la cumbre tan despejada la tomamos el día del regreso, porque el día de la subida estaba completamente cubierta de nubes y soplaba un fuerte viento que, por lo que cuenta Bécquer en sus cartas, debe ser lo normal en la zona.

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En la vertiente aragonesa de la montaña se encuentra el Santuario de Nuestra Señora del Moncayo, a 1.621 metros de altitud. Una vez pasado el Santuario, el sendero toma el viejo camino a la cima atravesando un espeso bosque.

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 Como era otoño, pudimos ver gran cantidad de setas, algunas de ellas enormes.

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También pudimos disfrutar de algunas vistas del valle, en los tramos más abiertos.

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Luego se sale del bosque y se atraviesa una zona más abierta hasta alcanzar el pie del circo glaciar de San Miguel.

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A partir de ese punto, la ruta transcurre por terreno pedregoso y empinado remontando la ladera del circo. Sin embargo, ese día había ventisca y al llegar a la zona despejada nos cruzamos con mucha gente que volvía de la zona más alta sin haber alcanzado la cima debido al mal estado del tiempo, así que nos sirvió al grupo de excusa perfecta para dar la vuelta e iniciar el descenso. Digo lo de la excusa porque si hubiera hecho buen tiempo no creo que hubiésemos sido capaces de llegar a la cumbre, ya que no estamos en absoluto preparados para subir una montaña, y menos una tan imponente.

Ya de vuelta en el Santuario de Nuestra señora de Moncayo, tomamos un camino llano que conduce a una pequeña ermita y una bonita fuente de piedra, llamada la Fuente de los Frailes.

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Considerando que ya habíamos hecho bastante ejercicio y además hacía mucho frío, comimos en el restaurante que hay junto al Santuario y pudimos disfrutar de la excelente gastronomía de la zona, donde predominan los guisos con caza, alubias, setas y conejo.

MONASTERIO DE VERUELA

El día segundo lo dedicamos a visitar el Real Monasterio Cisterciense de Santa María de Veruela (siglos XII a XVII), donde se alojaron Gustavo Adolfo Bécquer y su hermano, el pintor Valeriano Bécquer. Fue fundado en 1145 y perteneció a la orden cisterciense, que lo habitó hasta la Desamortización (1835).

Después de cruzar una puerta en la barbacana se entra por la torre del homenaje y las murallas. Todo el monasterio se encuentra amurallado.

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Pasada la torre hay un paseo con plataneros desde donde se ve la portada de la iglesia abacial.

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Si se mira hacia atrás, se contempla la otra fachada de la torre del homenaje.

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El monasterio reúne diversos estilos artísticos, que van desde el románico, en la portada de la iglesia abacial, pasando por el gótico del interior del templo o del claustro, el renacimiento, en el segundo piso del claustro, y el barroco en la portada de la sacristía y del monasterio nuevo.

Además, alberga una exposición muy interesante sobre la estancia de los hermanos Bécquer en el monasterio, donde hay ilustraciones de la época, fragmentos de la obra literaria de Gustavo Adolfo y de la pictórica de Valeriano.

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El interior del monasterio es magnífico y, a diferencia de lo que describía Bécquer en su obra, está perfectamente conservado e iluminado.

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Pero lo mejor del monasterio es el precioso claustro mayor, que es un auténtico remanso de paz y quietud. De todos modos, comprendo a Bécquer, que decía que durante la noche se imaginaba que las imágenes y las gárgolas cobraban vida y que los caballeros allí enterrados se levantaban. No me gustaría pasar la noche en un monasterio como éste.

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Finalmente, dentro de los muros del monasterio también se puede visitar el moderno e interesante Museo del Vino de la denominación de origen Campo de Borja, donde hay bonitos audiovisuales y se pueden experimentar diferentes experiencias sensoriales relacionadas con el vino.

Adjunto un enlace que permite hacer una visita virtual del monasterio con fotos en 360 grados y un video de Youtube sobre el monasterio.

 

VISITA VIRTUAL DEL MONASTERIO DE VERUELA EN 360 GRADOS

 

TARAZONA

Tras la visita al Monasterio de Veruela,  fuimos a comer a Tarazona, la capital de la comarca. Tuvimos la suerte de entrar al azar en el restaurante Saboya 21, donde disfrutamos de una excelente comida, un local de diseño y un servicio inmejorable.

Después de comer hicimos la visita a esta bonita e interesante ciudad que combina varios estilos arquitectónicos. La mayoría de las fotos son de noche, porque en noviembre los días son muy cortos. Además, como era domingo por la tarde, los edificios estaban cerrados.

Lo primero que vimos fue la impresionante Catedral de Santa María de la Huerta, de estilo gótico, aunque también tiene elementos mudéjares, renacentistas y barrocos.

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A continuación, fuimos a la Plaza de Toros Vieja, que presenta la peculiaridad de que la conforman una serie de viviendas dispuestas alrededor de una plaza octogonal que sirvió como coso taurino. Resulta bastante raro ver ventanas con persianas, tiestos y ropa tendida en una plaza de toros.

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 Desde allí fuimos a la zona junto al río Queiles, desde donde se divisa el Palacio Episcopal.

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Después de callejear por calles pintorescas y empinadas, llegamos a un mirador desde donde se divisan excelentes vistas de la ciudad.
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Luego atravesamos la Judería, que además tiene un conjunto de casas colgadas, pero que no pudimos fotografiar por la escasa iluminación y finalmente, acabamos en la Plaza del Ayuntamiento, cuya fachada está llena de figuras alegóricas, gigantes y escudos, pero en la que destaca sobre todo el friso con la cabalgata triunfal de Carlos V, tras su coronación como emperador en Bolonia.

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CASTILLO DE TRASMOZ

El día de regreso pasamos por el Castillo de Trasmoz, del que habla repetidamente Bécquer en las Cartas. La imaginación popular lo convirtió en un lugar de brujas y aquelarres, tal vez porque en algunas ocasiones se falsificó moneda en el mismo y por ello se pretendía mantener alejados a los curiosos. Actualmente alberga en su interior un Museo de la Brujería.

Creo que la siguiente foto es la más apropiada para terminar este asiento. En ella se ve el pueblo de Trasmoz, con el castillo dominando las casas y a la derecha al fondo, imponente, el Moncayo.

TRASMOZ Y MONCAYO

Finalmente incluyo un video recopilatorio de toda la Comarca de Tarazona y el Moncayo.

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10 pensamientos en “EL MONCAYO: Cartas desde mi celda (Gustavo Adolfo Bécquer)

    • Muchas gracias José Antonio por tus amables comentarios. Me alegro de que mi blog sirva para avivar buenos recuerdos. Desde luego Tarazona es una ciudad impresionante. Te animo a que leas otros asientos.

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  1. Muchas gracias a todos por vuestros comentarios. Os animo a visitar el Moncayo, porque muchas veces los españoles desconocemos lugares fascinantes que tenemos muy cerca. Además, podéis visitar otras localidades de las que no he hablado en el blog, pero que están a pocos kilómetros, como la espléndida ciudad de Tudela.

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  2. Magnifico Post Pilar Lei las cartas despues de una visita a Toledo otro de los sitios preferidos de Becquer cuya prosa poco conocida fascina. y cuando las lei me daban ganas de visitar la zona. ahora con tus recomendaciones sera mas interesante aun con tu guia. gran idea la de unir turismo y literatura que solo unos pocos hacen, Gracias por tu post y por tu blog.

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  3. Una maravilla Veruela, otra maravilla Tarazona, y además en época de nieve en el Moncayo, que estaba muy bonito, con el castillo de Trasmoz a la vista. Este pueblo también estaba impresionante, porque había sido la Noche de todos los Santos y estaba todo el pueblo adornado, por las fiestas que celebran allí (debido a su leyenda…). Gracias por el post Pilar, ha sido bonito recordarlo.

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