TÚNEZ: El temblor de la falsificación (Patricia Highsmith)

En esta ocasión, viajamos a Túnez, un país mediterráneo y cercano a España, pero muy diferente en cuanto a su cultura y tradiciones. Y para ambientar el asiento, la novela seleccionada es El temblor de la falsificación de Patricia Highsmith.

 

PORTADA EL TEMBLOR DE LA FALSIFICACIÓN

 

TÍTULO: El temblor de la falsificación

AUTORA: Patricia Highsmith

EDITORIAL: Grupo Santillana, Ediciones Alfaguara

ISBN: 9788420424224

Nº DE PÁGINAS: 328

La historia se desarrolla en Hammamet, típico destino turístico de Túnez.  El protagonista, Howard Ingham,  llega a Túnez para escribir una novela que servirá de guión para una película. El director de la misma, que debía reunirse allí con Howard no aparece y su novia tampoco da señales de vida, ni contesta a sus cartas. Sin embargo, él prolonga su estancia y va escribiendo su libro. Desconectado de su ambiente habitual e inmerso en una nueva cultura, con una escala de valores diferente, Ingham sufre una crisis de identidad y de pérdida de principios morales.

Es difícil encuadrar este libro. En un principio pensaba que se trataba de una novela policíaca o negra, pero más bien se trata de una novela psicológica, donde aparentemente no pasa nada. Las jornadas de Ingham transcurren con monotonía. Se dedica a escribir, bañarse en la playa y cenar o tomar copas con algún otro huésped del hotel. Sin embargo, el personaje evoluciona poco a poco. Primero se traslada a vivir a un bungalow para trabajar de forma más independiente y luego se va a vivir a una habitación alquilada en el pueblo, donde no dispone de cocina, ni de cuarto de baño. No se sabe el motivo para este cambio, porque Howard tiene recursos suficientes para permitirse el hotel de lujo. La degradación del alojamiento corre paralela al deterioro moral del personaje.

La lectura de esta novela causa desasosiego a medida que vas avanzando en la historia. Es curiosa la distinta percepción que pueden tener las personas de un mismo lugar. Túnez me pareció un lugar alegre y acogedor, con personas amables y, si bien es cierto que el calor en verano es bastante asfixiante, sobre todo los días en los que la humedad es elevada, los hoteles de Hammamet son muy cómodos y entre los jardines, la playa y el aire acondicionado, te olvidas del calor. Sin embargo, en la novela, el ambiente del hotel resulta opresivo, la luminosidad excesiva y parece que los empleados del hotel están siempre agazapados y espiando a los huéspedes.

La situación clave de la novela se produce cuando alguien entra de noche en el bungalow de Ingham y éste, para defenderse, le arroja su máquina de escribir. Hasta ese punto podría ser una reacción normal de defensa propia, pero parece que el hombre está herido o muerto y Howard en lugar de encender la luz y ver lo que ocurre, lo deja fuera del bungalow y se queda encerrado a oscuras sin querer saber qué ha ocurrido. Sólo oye murmullos de alguien, seguramente empleados del hotel, que retiran al herido o al cadáver. A partir de ese punto se debería plantear un dilema moral en el protagonista, pero parece que considera el hecho intrascendente por haber transcurrido fuera de su patria y en un país con unos valores diferentes.

El protagonista me resultó desagradable y “sin sangre”. Es un ser opaco y sin sentimientos.  En el hotel hace amistad con un americano, Adams, que resulta ser la voz de su conciencia, pero él ignora sus recomendaciones morales y prefiere la indiferencia de otro huésped, un danés, llamado Jensen, que odia a los árabes y por lo tanto considera que la vida de uno de ellos no tienen ningún valor.

En conjunto, la novela te hace reflexionar sobre los principios, la moral o la falta de ella y si tenemos unos principio morales propios o nos dejamos llevar por el ambiente que nos rodea. Como dice Patricia Highsmith: “Básicamente, se trata de si una persona crea su propia personalidad y sus propios valores desde dentro de sí mismo, o si él y sus valores son la creación de la sociedad que le rodea”.

TÚNEZ

Estuve en Túnez en el verano de 2009, un año antes de la Primavera Árabe” y de la llamada “Revolución de los jazmines”. Contrariamente a lo que sucede en el libro, me gustó mucho el país y como ya he dicho antes, me pareció que la gente era amable y acogedora. Es cierto que en las medinas los vendedores te agobian un poco, pero es lo mismo que ocurre en los mercados y mercadillos de cualquier otro país africano o asiático.

Realmente no se trataba de un viaje turístico sino de unos días tranquilos de estancia en la playa, pero aprovechando que estaba allí hicimos varias excursiones a lugares cercanos de interés, aunque me habría encantado conocer el desierto y montar en 4×4 por las dunas, por lo que si tengo alguna vez la oportunidad, repetiré.

Nos alojamos en Hammamet, destino típico de playa de Túnez y el mismo en el que se desarrolla la novela. Se trata de una pequeña localidad en la que destaca su medina con pequeñas callejuelas abarrotadas de tiendas. Hay también un fuerte desde el que se contempla toda la ciudad. Pero lo mejor de la zona son sus playas de arena blanca donde se practican toda clase de actividades y los estupendos hoteles rodeados de vegetación, auténticos oasis de paz y tranquilidad.

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La amabilidad de los empleados del hotel era extraordinaria. Recuerdo especialmente a un camarero que se paseaba por las tardes entre las tumbonas ofreciendo el típico té tunecino con piñones.

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Cerca de Hammamet hay una zona más moderna llamada Yasmine Hammamet, con un pequeño puerto, un centro comercial más del gusto de los turistas occidentales y plagado de restaurantes. Las tiendas no tienen el encanto de las medinas, pero también tienen la ventaja de que el precio es fijo y no hay que empezar una interminable y agotadora negociación cada vez que quieres comprar algo.

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La primera excursión que hicimos fue a Kairouan, ciudad santa para muchos musulmanes. Nada más llegar allí había una familia de fiesta porque dos niños iban a ser circuncidados. Para los musulmanes es un rito importante de purificación, pero contrastaban las caras de alegría y los cánticos de los familiares, especialmente de la abuela, con las caras de pena y preocupación de los niños ante lo que se les venía encima.

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En Kairouan visitamos en primer lugar el Mausoleo de Sidi Sahbi o Mausoleo del Barbero, llamado así por albergar la tumba de Abou Dhama, un compañero de Mahoma que recibía el apodo de “Sidi Sahab”, es decir “Portador de Tres Pelos”, porque siempre llevaba encima tres pelos de la barba del Profeta. En el complejo destacan los espléndidos artesonados de yesería y las paredes de azulejo.

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A continuación visitamos la Gran Mezquita Sidi Okba Ibn Nafaa. Merece la pena entrar a su inmenso patio, rodeado de una galería de columnas de mármol con preciosos capiteles que proceden de la antigua Cartago. Los no musulmanes no pueden acceder a la sala de oraciones, pero se puede fotografiar desde fuera.

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La carretera que une Kairouan a El Djem está mal asfaltada y llena de baches y pedruscos. Tuvimos la mala suerte de que uno de ellos golpeó en los bajos de nuestro vehículo, provocando una avería que lo inutilizó completamente. A pesar de encontrarnos tirados en la carretera en pleno julio, bajo un sol de justicia y a unos 42 grados centígrados, porque eran las tres de la tarde, la verdad es que nos tomamos la cosa con bastante buen humor gracias a las personas que nos acompañaban y el asunto se convirtió en la anécdota divertida del viaje.

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Una vez rescatados por otro coche que vino desde Kairouan, llegamos a la localidad de El Djem, famosa porque alberga un espectacular anfiteatro romano. No exagero al decir que me gustó más que el Coliseo de Roma, porque está perfectamente conservado, sobre todo la parte de las mazmorras de los gladiadores. Visitando las ruinas es fácil imaginarte cómo serían los momentos previos a saltar a la arena para luchar. Pareces estar en el escenario de la película Gladiator.

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Otro día fuimos de excursión a la ciudad de Túnez, capital del país. Es una ciudad moderna, con grandes avenidas y edificios con influencia francesa.

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Túnez tiene una medina con calles estrechas abarrotadas de pequeñas tiendas. Las que más me gustaron fueron las tiendas de novias, con unas recargadísimas canastillas llenas de encajes.  Había otras de perfumes, conservados en preciosos frascos de cristal.

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Pero el plato fuerte de la ciudad es el impresionante Museo Nacional del Bardo, que este año tristemente ha sido noticia por ser el escenario de un ataque terrorista. El edificio es precioso, pero además alberga una de las mejores colecciones del mundo de mosaicos romanos, la mayoría en perfecto estado de conservación. Algunos tienen tanto detalle y colorido que parecen auténticos lienzos. El museo tiene además gran número de estatuas romanas, tumbas cartaginesas, mosaicos árabes, lámparas de cristal y un largo etcétera de antigüedades. Es una visita imprescindible si se va a Túnez.

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Otra excursión que hicimos es a Cartago, pero es un poco decepcionante, porque no queda prácticamente nada de esta importante civilización. Está en un enclave privilegiado, con una bahía con el agua de un color como el del Caribe, gracias a la blancura de la arena del fondo. Por ello, está llena de grandes residencias de lujo, entre ellas la del Presidente del país. Sólo se visita un pequeño cementerio púnico y las ruinas de las Termas de Antonino.

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Como última visita, destacaré el precioso pueblo de Sidi Bou Said, cercano a Cartago, con sus casas encaladas y las ventanas y puertas pintadas de azul.

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Para terminar, he elegido dos videos de YouTube que hablan de otros lugares que no puede visitar, por lo que creo que así se puede tener una visión más completa del país.

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SOWETO (JOHANNESBURGO): La analfabeta que era un genio de los números (Jonas Jonasson)

Hasta ahora he dedicado todos mis asientos a lugares bellos, interesantes o atractivos, pero en esta ocasión he escogido un símbolo de la miseria humana, que debería servir para que la discriminación por el simple color de la piel no se produjera nunca más. Me refiero a Soweto, el inmenso gueto de Johannesburgo, surgido en los años del apartheid. La novela escogida es La analfabeta que era un genio de los números de Jonas Jonasson.

 PORTADA DE LA ANALFABETA QUE ERA UN GENIO DE LOS NÚMEROS

TÍTULO: La analfabeta que era un genio de los números

AUTOR: Jonas Jonasson

EDITORIAL: Salamandra

ISBN: 9788498385724

NÚMERO DE PÁGINAS: 416

 

Tras el inmenso éxito conseguido con “El abuelo que saltó por la ventana y se largó”, que todavía no he leído, el escritor sueco Jonas Jonasson ha publicado esta segunda novela, que he escogido porque la acción inicial se desarrolla en Soweto durante los años 70, los peores del apartheid o segregación racial de Sudáfrica.

La protagonista, Nombeko Mayeki, es una niña superdotada, que aprende a contar mientras traslada y vacía cubos de las letrinas de Soweto. Vive en una chabola con su madre drogadicta y no tiene ningún futuro en ese sórdido ambiente. Sin embargo, Nombeko es una superviviente nata y gracias a su excepcional inteligencia y a su afán de superación consigue sobrellevar las peripecias más absurdas y delirantes, hasta convertirse en un elemento clave en la seguridad nuclear sueca y en el equilibrio de poderes mundial.

La historia es disparatada y muy divertida. La trama es absurda, pero la acción trepidante te mantiene continuamente en vilo. La novela es mordaz e ingeniosa y es una dura y ácida crítica contra los políticos y la política internacional. No deja títere con cabeza: desde políticos africanos, suecos y chinos, hasta espías israelíes, pasando por la monarquía sueca, todos reciben la crítica descarnada del autor.

La objeción que podría hacerse es que, al ser una novela tan irónica y divertida, el tema del “apartheid” queda un poco suavizado. Creo que el autor debería haber cargado más las tintas al describir la  discriminación racial, la terrible pobreza y la falta de perspectivas de futuro de los habitantes de Soweto.  Por ejemplo, la protagonista sale por primera vez de Soweto y es atropellada en una calle de Johannesburgo por un conductor blanco, que circula completamente borracho y que ha invadido la acera. Se da la paradoja de que condenan a la niña por haber causado el accidente. Seguro que casos de este tipo se produjeron durante los años 70 y, sin embargo, al mezclarse con otras situaciones absurdas del libro, queda un poco diluida la crudeza de la historia.

 De todos modos, es un libro irreverente, desenfadado y agradable de leer, que se aparta de la línea de novela negra seguida por otros autores suecos consagrados por el gran público.

 

SOWETO

Tuve ocasión de visitar Soweto hace dos años, en un viaje a Sudáfrica. Casi todos los vuelos internacionales aterrizan en Johannesburgo, una ciudad carente de atractivos turísticos, pero con un enorme e impresionante aeropuerto, que hace que sea escala inevitable de cualquier viaje a ese país.

A pesar de lo que mucha gente cree, Johannesburgo no es la capital de Sudáfrica. Este país tiene tres capitales: la capital ejecutiva es Pretoria, la capital legislativa es Ciudad del Cabo y la capital judicial es Bloemfontein.

Johannesburgo es una ciudad muy peligrosa y con pocos sitios interesantes de visitar. Por ese motivo, en todos los catálogos de viajes a Sudáfrica no está prevista ninguna visita, a pesar de que siempre se pasa por ella. Incluso hace años, algunos familiares me comentaron que tuvieron que visitarla en autobuses escoltados por policía y sin hacer ningún tipo de parada.

Actualmente no es así, ya que la situación ha cambiado en los últimos años, sobre todo tras el Mundial de futbol que se celebró en el año 2010 y que tan buen recuerdo nos dejó a los españoles. Sin embargo, conviene visitar sólo determinadas zonas, ir acompañado de algún guía local y no bajarse del vehículo más que en las zonas que éste recomiende.

Mis amigos y yo no estábamos dispuestos a perder un día completo metidos en un complejo hotelero fuertemente vigilado y protegido con barreras, con un casino como único atractivo, por lo que contratamos a un guía que nos llevó a Soweto, que considero que sí es una visita imprescindible en Johannesburgo.

Soweto es un gueto inmenso que fue construido durante los años del apartheid para alojar a los africanos negros que hasta entonces vivían en áreas designadas por el gobierno para los blancos. El barrio creció descontroladamente y se calcula que tiene una población entre tres y cuatro millones de habitantes, que durante años han vivido hacinados y oprimidos.

En la década de los 70 ya hubo manifestaciones para condenar la precariedad de vida en el gueto. En junio de 1976 hubo una protesta pacífica que se saldó con 575 muertos atribuidos a la brutal carga policial. Soweto fue la máxima expresión de la oposición al apartheid hasta la elección de Nelson Mandela como Presidente de Sudáfrica en 1994.

En la actualidad, merece la pena visitar Soweto por su interés histórico, a pesar de que su visita es un poco deprimente. El barrio presenta grandes extensiones completamente cubiertas por chabolas, pero también hay zonas en las que se han hecho casas con techos de uralita, que mejoran las condiciones de vida anteriores. JOHANNESBURGO (058)

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En conjunto, el barrio es gris y bastante deprimente, a pesar de que sólo se visitan las calles principales y de mejor apariencia. El escaso colorido lo aportan algunos murales en las paredes.

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Después de una visita panorámica , visitamos la casa de Mandela, dedicada ahora a un museo sobre esta figura imprescindible en la historia de Sudáfrica y su lucha contra el apartheid.

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También pudimos disfrutar de un paseo por las calles adyacentes al museo, pobladas de pequeños puestecillos y algún restaurante para atender al incipiente turismo.

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En conjunto, creo que el país ha mejorado y que hay menos discriminación racial, pero mi impresión es que les quedan muchos años todavía para superar todas las barreras raciales y para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Por ejemplo, la guía local que nos acompañó durante el resto del viaje, a pesar de nuestra insistencia, en ningún momento quiso hablarnos del tema del apartheid, ni de Nelson Mandela, al que sólo dedicó algún comentario despectivo. Sin embargo tuvimos que aguantar largas charlas sobre los primeros colonizadores blancos del país.

He preparado una presentación con más fotos de Soweto para ofrecer una visión más completa del gueto.

 

Por último, no quiero terminar el asiento sin mencionar que los sudafricanos son gente acogedora, muy alegre y muy sonriente, con una risa fácil y contagiosa. Además, eran especialmente cariñosos con nosotros al decir que éramos españoles y siempre nos decían la palabra mágica:  “Iniesta”. Parece ser que su gol les dejó un profundo recuerdo de los españoles. Os incluyo una foto del estadio del Soccer City, a las afueras de Johannesburgo, donde España ganó el Mundial de Fútbol 2010.

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BOTSWANA: La Primera Agencia de Mujeres Detectives (Alexander MacCall Smith)

En este asiento volvemos al continente africano, concretamente a Botswana, y el libro que he escogido es La Primera Agencia de Mujeres Detectives de Alexander MacCall Smith.

 

PORTADA DE LA PRIMERA AGENCIA DE MUJERES DETECTIVES

 

TÍTULO: La Primera Agencia de Mujeres Detectives

AUTOR: Alexander MacCall Smith

EDITORIAL: Punto de Lectura

ISBN: 9788466321921

Nº DE PÁGINAS. 272.

No se trata propiamente de una novela de detectives. La protagonista, Mma Ramotswe vive en Gaborone, la capital de Botswana. Es una mujer de unos treinta años que sufrió malos tratos en un matrimonio de corta duración y perdió a su hijo recién nacido, pero que mantiene intacta su capacidad de amar, es alegre y rebosa ternura y sencillez. Aprovechando la herencia que le deja su padre decide abrir una agencia de detectives. Tiene el honor de ser la primera (y única) mujer detective de Botswana.

Mma Ramotswe carece de toda formación para ser detective, sólo se inspira en las novelas de Agatha Christie y en un manual sobre “Los principios de la investigación privada”, pero es una mujer inteligente, sensata y con un profundo conocimiento de las debilidades humanas. Gracias a su sentido común resuelve los casos que se le plantean: infidelidades conyugales, desapariciones de niños, pequeños hurtos, …

Es una novela bastante tierna y muy agradable de leer. Podría parecer un poco superficial y casi infantil, pero a través de cada una de las historias cotidianas, se pueden entrever aspectos más duros de la vida en Botswana, por ejemplo, los años que el padre de la protagonista tuvo que emigrar a Johannesburgo y cómo era su vida en las minas de diamantes, los malos tratos a las mujeres o la desaparición de niños para utilizarlos en prácticas de brujería.

Sin embargo, la imagen general que deja el libro sobre la vida en Botswana es positiva, sobre todo por el carácter pacífico y respetuoso de sus habitantes, cómo apoyan y ayudan a sus familiares, el respeto por la gente mayor, su afán por comprar ganado en cuanto tienen ahorros, …

Quizá uno de los aspectos que más me ha sorprendido es que refleja una sociedad bastante abierta en el tema de la igualdad de la mujer. Mma Ramotswe vive sola y tiene la suficiente iniciativa para hacerse empresaria en un negocio del que desconoce prácticamente todo. Además es respetada por sus vecinos y sus clientes.

Tampoco falta el sentido del humor. La protagonista es una mujer bastante entrada en carnes y según ella hay dos tipos de mujeres: las delgadas y las “de complexión tradicional”, como ellaMe parece una terminología genial.

 En conjunto es un libro que recomiendo sobre todo como lectura de verano y porque sirve de primer acercamiento a este maravilloso país africano.

 

BOTSWANA

Estuve en Botswana con tres amigos hace dos años, aprovechando nuestra estancia en Livingstone (Zambia), visitando las Cataratas Victoria, ya que Livingstone está a tan solo una hora en coche de la frontera con Botswana.

El puesto fronterizo entre Zambia y Botswana estaba formado por unos simples barracones y dentro de uno de ellos una pequeña oficina de aduanas con tres ventanillas. Allí hacían cola personas de todo tipo, principalmente lugareños que pasan casi a diario la frontera. Incluso recuerdo que había una mujer haciendo la cola y simultáneamente dando de mamar a su bebé al que sujetaba con una tela multicolor. Creo que los lugares donde mejor se puede conocer a la población local es en los mercados y en los puestos de fronteras.

Mientras terminaban con los trámites los demás, salí con una amiga de la caseta y allí un hombre con grandes aspavientos nos indicaba que teníamos que subirnos a una pequeña plataforma recubierta con un trapo mugriento y humedecido con un líquido proveniente de un pequeño depósito con un aspersor. Como no entendíamos lo que quería, no reaccionábamos y cada vez nos chillaba más. Al final, mi amiga se subió la plataforma pisando el trapo y el hombre se quedó tranquilo. Yo hice lo mismo para que no se enfadase conmigo, pero sin comprender lo que estábamos haciendo.

Cuando salió el guía de la caseta de aduanas nos explicó que era una medida de prevención, para evitar que entrase en Botswana el mal de las vacas locas. Así que lo que a nosotras nos parecía un trapo sucio y mojado era una medida profiláctica de seguridad nacional.

Después de los trámites aduaneros se llega a un punto donde el río Zambeze separa cuatro países: Zambia, Zimbabwe, Namibia y Botswana. No hay ningún puente para atravesarlo, porque los cuatro países no se ponen de acuerdo sobre el punto más conveniente para todos, así que hay que cruzarlo en barca. Los camiones tienen que hacer largas colas de espera para pasar en transbordadores. Me hacía gracia ver que algunos camioneros llevaban camisetas del Barça. Hasta allí llega la atracción por el fútbol europeo.

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Botswana es un país bastante próspero comparado con sus vecinos. Los motivos son: la escasa población, la estabilidad política, las minas de diamantes y el turismo de lujo. Multimillonarios de todo el mundo acuden en avionetas privadas a lodges y reservas de alto nivel. Los lugares de mayor interés para visitar en Botswana son: el Desierto del Kalahari, el Delta del Okavango y el Parque Nacional de Chobe.

Nosotros visitamos el Parque Nacional de Chobe, un inmenso espacio protegido que rodea el río Chobe, afluente del Zambeze. Como era invierno y época seca, todos los animales se concentran alrededor del río para beber y es increíble la gran cantidad y variedad de fauna que se puede ver. El parque tiene una importante población de elefantes (se estima que actualmente hay 120.000).  Además hay grandes concentraciones de búfalos, hipopótamos, jirafas, impalas, cocodrilos y aves de todo tipo.

La mejor manera de visitar el parque es recorrer el río Chobe en barca. Tuvimos la suerte de ir en una pequeña barquita, así que nos acercaban muchísimo a los animales (demasiado me parecía a mí). Además, igual que me sucedió en Sudáfrica, cada vez que ves un animal te explican que es el más peligroso de todos y que no hay que confiarse, pero a continuación, te acercan a escasos metros del bicho. Lo raro es que no se produzcan accidentes con extranjeros.

Mi animal preferido es el elefante y he paseado montada en hembras asiáticas. Sin embargo, nada de esto te prepara para el espectáculo de ver un macho africano en libertad. Son enormes (algunos pueden llegar a medir cuatro metros) y tienen una fuerza increíble, de tal manera que derriban un árbol en segundos y casi sin esfuerzo. Como era época seca, se podían ver grandes zonas completamente devastadas por el paso de manadas de elefantes. Desde la barca podíamos observan a los elefantes desplazándose tranquilamente con sus crías.

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Otro animal que abunda muchísimo en el Chobe, y que sólo habíamos visto de lejos en el Zambeze, es el hipopótamo. A pesar de su apariencia graciosa y aparentemente “patosa” es un animal peligrosísimo. Las hembras son muy agresivas cuando te acercas a sus crías, como pudimos fácilmente comprobar al acercarnos a un grupo. Además, se desplazan caminando por el fondo del río y a gran velocidad, por lo que pueden aparecer en el momento más inesperado y volcar la barca. En tierra también son bastante rápidos y pueden correr a casi cuarenta kilómetros por hora.

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Mientras nos alejábamos de los hipopótamos porque empezaban a agitarse y pendientes de hacerles fotos se nos ocurre mirar a nuestra espalda y teníamos dos enormes cocodrilos. Os incluyo una foto para que podáis comprobar que estaban realmente muy cerca (la foto es real y no está trucada).

El guía nos tranquilizó, porque los cocodrilos son peligrosos y muy ágiles en el agua, pero no tanto en tierra. De todos modos, son animales que impresionan por su aspecto prehistórico y su envergadura.

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También pudimos acercarnos bastante a varias manadas de búfalos mientras pastaban tranquilamente, ver a jabalíes en la orilla y disfrutar de la gran cantidad de aves que pueblan el parque.

La visita en todo terreno también es interesante, pero como era la estación seca, el paisaje es muy árido y todo es de color pajizo. Debido a eso, los animales se camuflan perfectamente. No es raro estar al lado de una jirafa y no darte cuenta que está ahí hasta que el guía te lo indica. Lo mismo pasa con los leones, que se mimetizan perfectamente con la tierra y los escasos matorrales secos.

Tuvimos la inmensa suerte de cruzarnos en nuestro camino con una manada de elefantes formada por unos treinta animales, en perfecta formación, acercándose hacia nosotros. Aguantamos quietos en el coche hasta que nos olieron y decidieron cambiar de rumbo, pero hubo momentos un poco tensos.

Finalmente, cuando estábamos a punto de abandonar el parque pudimos ver uno de los animales más difíciles de encontrar: una hiena durmiendo.

He preparado una presentación con algunas fotografías tomadas en ese viaje.  Espero que os gusten y las disfrutéis.

 

También incluyo un video que he encontrado en YouTube y que me ha gustado mucho.

 

 

GUINEA ECUATORIAL: Palmeras en la nieve (Luz Gabás)

Mi segunda entrada está dedicada a Guinea Ecuatorial, un país que no conozco, pero que además es un gran desconocido para la mayoría de la gente a pesar de que hasta el año 1968 era una colonia española.

He escogido Palmeras en la nieve de Luz Gabás, porque es uno de los libros que más me ha gustado de los que he leído recientemente. Gracias a esta novela he podido aprender un poco de la historia, la cultura, el paisaje y los problemas de este país en la época en que los españoles emigraban a las plantaciones de cacao de la entonces llamada Guinea Española para encontrar riqueza y aventuras.

PORTADA DE PALMERAS EN LA NIEVE

 

TITULO: Palmeras en la nieve

AUTORA: Luz Gabás

FECHA DE PUBLICACIÓN: 07/02/2012

EDITORIAL : Temas de Hoy

ISBN: 978-84-9998-023-2

FORMATO: 15,5 x 23,5 cm. 736 páginas.

La novela se desarrolla en las plantaciones de cacao de la isla de Fernando Poo (actual Bioko).

Dos hermanos, Killian y Jacobo emigran en 1954 a la isla de Fernando Poo para trabajar junto a su padre en una finca de cacao. Lo primero que aprecia Killian al llegar es el contraste entre su tierra natal, el Pirineo de Huesca, y la exótica isla.

La vida en la finca Sampaka es muy dura, sobre todo al principio y hay muchas costumbres y prejuicios de los colonizadores españoles que Killian no entiende.

Paralelamente a esta historia, se desarrolla otra ambientada en el año 2003, cuando Clarence, la hija de Jacobo decide visitar Guinea con la idea de descubrir un secreto familiar ocultado durante años.

El argumento te atrapa desde el inicio. Las descripciones del exuberante paisaje de Fernando Poo son excelentes y también las de la dureza del cultivo del cacao. Se refleja el contraste de culturas y la incomprensión de muchos españoles hacia la cultura local. Se describe la doble moral de la época, donde los colonos se casan con mujeres blancas, pero casi todos tienen amantes nativas.

Lo que más me ha gustado del libro es la historia de amor del protagonista, que se intuye desde el principio, pero de la que se van desvelando detalles poco a poco. Es una historia de pasión, amores imposibles y secretos familiares.

En conjunto, la historia es original y cautivadora. Además, te ilustra sobre una etapa desconocida de nuestra historia reciente y, como viajera, a mí me avivó el deseo de visitar la isla de Bioko.

 

ACTUALIZACIÓN: Casi dos años después de este asiento, en diciembre de 2015 se ha estrenado por fin la película basada en esta maravillosa novela. Entre sus protagonistas están Mario Casas, Adriana Ugarte, Berta Vázquez, Macarena García y Emilio Gutiérrez Caba. Incluyo el trailer oficial.