CAPE COD (MASSACHUSETTS): El verano mágico en Cape Cod (Richard Russo)

Después de unos meses sin publicar nada por exceso de trabajo, retomo el blog con muchas ganas de compartir nuevos libros y viajes. Quiero empezar por un lugar fascinante que he conocido este verano: Cape Cod, en el estado de Massachusetts.  El libro que he elegido me atrajo especialmente por su título, porque me parecía que reflejaba muy bien mi experiencia: El verano mágico en Cape Cod, del escritor Richard Russo.

 

TÍTULO: El verano mágico en Cape Cod (“That old Cape magic”)

AUTOR: Richard Russo

EDITORIAL: Alfaguara

Nº DE PÁGINAS: 320

ISBN: 978842040597

El protagonista del libro, Jack Griffin, es un profesor de Universidad y antiguo guionista de Hollywood que, con motivo de una boda, regresa a Cape Cod, el lugar idílico donde él pasaba los veranos de su niñez y donde fue con su mujer de viaje de novios.

Jack está en plena crisis de madurez y matrimonial. El regreso a los lugares de su infancia le trae muchos recuerdos de sus padres y de los primeros años de su matrimonio.

Los padres de Jack, una pareja de profesores de universidad frustrados y cínicos, pasaron su vida soñando con comprar una casa en Cape Cod, que para ellos era sinónimo del paraíso, pero debido a sus trabajos mediocres y a la mala gestión de sus recursos, jamás pudieron permitírselo, de tal manera que lo único a lo que podían aspirar era a alquilar una casa durante una semana o dos al año (según su economía de ese momento) y pasarse el resto del año amargados de vivir en el centro del país, lejos del lugar de sus sueños.

Jack se ha pasado la vida tratando de alejarse de lo que simbolizaban sus padres y ahora en la madurez tiene que reconocer que cada vez se parece más a ellos, como le reprocha su mujer, y  además ha heredado de su madre una insatisfacción que le impide disfrutar de la vida, a pesar de que tiene todos los elementos para ser feliz.

En el libro se analizan las relaciones familiares, contraponiendo dos familias completamente diferentes: la de Jack, donde los padres se desentienden totalmente de su hijo y en la que prima su propio egoísmo y la de Joy, la mujer de Jack, que es más el prototipo de familia americana, que celebra todo en común y donde los padres están muy pendientes de proteger a sus hijos.

Es una novela lenta y seria, pero también tiene alguna escena cómica y bastante absurda, como la del ensayo de la boda de la hija de Jack y Joy. También es curiosa la relación actual con sus padres: Jack lleva en el maletero durante casi un año las cenizas de su padre, porque es incapaz de tomar una decisión sobre qué hacer con ellas y, cuando muere su madre, la oye en su cerebro, diciendo cosas desagradables, al igual que hacía en vida con su hijo.

En definitiva, se trata de una novela que reflexiona sobre el paso del tiempo, la relación padres-hijos y, en última instancia, sobre el sentido de la vida.

 

CAPE COD (MASSACHUSETTS)

Cape Cod es una península situada en el noreste de los Estados Unidos, en el estado de Massachusetts, a unos 100 kilómetros al sur de Boston.  Tiene forma de brazo flexionado, lo que unido al hecho de que está llena de lagos y lagunas, hace que te encuentres agua por todas partes.

Históricamente, la península de Cape Cod es conocida porque fue el lugar al que arribaron los peregrinos del Mayflower en 1620, cerca de la actual Provincetown. Los supervivientes establecieron una colonia en tierra, que es la actual población de Plymouth. Tras un primer año de tremendas dificultades, decidieron celebrar el asentamiento de su colonia con una comida de acción de gracias a Dios por haber sobrevivido al viaje y, una vez en el Nuevo Mundo, al hambre, al frío y al resto de problemas con que se habían encontrado. Es el origen del Día de Acción de Gracias (Thanksgiving Day) que celebran los americanos.

En la First Encounter Beach fue donde los peregrinos tuvieron su primer contacto con los nativos de la zona. Es una playa impresionante, como todas las de Cape Cod.

CAPE COD (402)Actualmente, Cape Cod es un lugar ideal para veranear, por su clima suave en esa época del año, sus impresionantes playas, con dunas enormes y muchas veces rodeadas de marismas, los bonitos pueblos, rodeados de bosques, las tiendas encantadoras, las lagunas interiores llenas de veleros, los pintorescos faros y un largo etcétera de atractivos que hacen que la visita resulte inolvidable.

CAPE COD (216)CAPE COD (218)CAPE COD (232)CAPE COD (465)CAPE COD (243)CAPE COD (244)No es de extrañar que fuera el lugar de veraneo de la familia Kennedy o del pintor Edward Hopper, que reflejó sus paisajes en muchísimos de sus cuadros. Además es conocido como la costa bohemia”. El paisaje de Cape Cod es una joya natural, por lo que el presidente John F. Kennedy convirtió parte de su costa en parque nacional (Cape Cod National Seashore).

Sin embargo, a pesar de ser un sitio ideal para pasar el verano, conserva el encanto de su naturaleza salvaje y sin explotar, probablemente por la dureza de su clima en invierno. El viento y las tormentas en invierno deben ser un espectáculo impresionante.

Visité Cape Cod un fin de semana del mes de agosto, durante mi viaje a Boston, aprovechando que una prima mía estaba trabajando allí. Reservamos un hotel en Orleans por dos razones: por su situación en el centro de la península de Cape Cod, lo que nos permitía estar cerca de casi todos los sitios y porque la familia americana con la que mi prima había vivido un curso de niña había alquilado una casa durante una semana para pasar sus vacaciones.

Alquilamos un coche en Boston para pasar el fin de semana y salimos en dirección a Cape Cod un jueves a la hora de comer. El atasco de salida en dirección a la playa fue monumental. No hay que olvidar que la gente tiene muy pocas vacaciones y que la playa está relativamente cerca, por lo que aprovechan al máximo los fines de semana. Además, la autopista principal de Cape Cod es de dos carriles, pero hay tramos en los que se convierte en una carretera de un carril por sentido, lo que hace que el atasco sea seguro.

Lo primero que hicimos al llegar a Orleans fue visitar a la familia americana y cenar con ellos. Me encantó la experiencia, ya que es una gran familia, integrada por la abuela, ya viuda, sus seis hijos casados, sus nietos y biznietos.  Cenamos a las siete de la tarde, aunque era verano y anochece muy tarde (más tarde que en España, supongo que por la latitud). Ese día en la casa éramos unas 27 personas y la cena fue del todo informal. Los hombres prepararon unas pizzas caseras en la barbacoa e iban pasando fuentes con pizza troceada y cervezas.  El ambiente era distendido y acogedor y la verdad es que me sentí muy a gusto, a pesar de no conocer a nadie.

Al día siguiente, quedamos con parte de la familia en Nauset Beach. Se trata de una playa inmensa a unos diez minutos del centro de Orleans.  Lo que más me chocó al llegar es que hay que pagar 20 dólares por aparcar. Eso sí, la tarjeta que te dan sirve para todo el día y también para la cercana playa de Skaket Beach.

Aparecimos en Nauset Beach poco después de las nueve de la mañana, porque la familia estaba allí desde las siete y media. Lógicamente, el aparcamiento estaba vacío y además había una niebla densa que no permitía ver el final de la playa y hacía bastante frío.

La playa es prácticamente virgen, salvo algunas mansiones situadas tras la vegetación de las dunas.

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Lo que más me gustó de esa playa es que pudimos ver enormes focas nadando en la orilla.

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La contrapartida es que, debido a la proliferación de focas en los últimos años, las playas de Cape Cod están llenas de tiburones blancos que persiguen a las focas, por lo que es habitual ver la bandera morada y carteles avisando del peligro de bañarse o hacer surf. A pesar de que luego salió el sol y hacía muy buen tiempo, a mi se me quitaron las ganas de meterme en el agua.

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Como levantó la niebla y salió el sol, aprovechamos para comer en el chiringuito de la playa. Lo típico de la zona es la fritura de pescado, así que comimos almejas fritas (fried clams) y vieiras fritas (fried scallops), con cantidad de patatas y cebolla frita. Todo un festín.

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Mientras esperábamos la comida, era muy divertido observar a las familias que llegaban al mediodía a la playa. Todos iban cargados hasta los topes de sillas, neveras, bates de baseball y todo tipo de trastos. Algunos llevan hasta un carrito para transportarlo todo desde el aparcamiento.

Por la tarde dimos un largo paseo. La playa es interminable y sólo está vigilada en una zona próxima al aparcamiento.

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Es muy curioso ver una zona con enormes coches aparcados todos a la misma distancia unos de otros al fondo de la playa, con los maleteros abiertos y el campamento instalado junto al coche. Incluso había una familia que había instalado una cama elástica y los niños se lo estaban pasando en grande dando saltos.

Una diferencia con Europa es que los niños no juegan en la playa a nuestro fútbol (soccer) , sino al baseball y al fútbol americano. El ambiente es muy tranquilo y familiar.

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A media tarde aprovechamos para dar un paseo por el centro de Orleans. Es una pequeña población llena de tiendas y restaurantes.

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Para rematar el día playero, fuimos a Skaket Beach, que está situada en el lado interior de la península, a escasa distancia de Orleans. Es una playa enorme y completamente plana. Al dar hacia el interior, no tiene olas y es muy plana, pero tiene la peculiaridad de  la marea sube muy rápidamente, por lo que no hay que despistarse y hay que dejar las cosas en una zona resguardada para que no se las lleve el agua.

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El resto del fin de semana lo dedicamos a visitar diversas poblaciones de Cape Cod. Probablemente, la más animada y bulliciosa es Provincetown, situada en la punta final del cabo. Es un pueblo abarrotado de gente, con multitud de boutiques, restaurantes y galerías de arte modernos, que dan a esta localidad un toque divertido y original. Además, es un destino típico de la comunidad gay y lesbiana, como lo demuestra el hecho de que esté lleno de banderas del arco iris. Como madrileña que soy, es como si me hubieran trasladado al barrio de Chueca en versión americana.

Otro factor que contribuye a que Provincetown esté abarrotado es que se puede ir directamente en barco desde Boston, pasar el día y volver a última hora, evitando así los atascos de las carreteras del Cape.

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El edificio más destacado de Provincetown es el Monumento a los Peregrinos (Pilgrim Monument). Es una torre construida en homenaje a los peregrinos del Mayflower que desembarcaron aquí en 1620. La torre domina la ciudad con sus 77 metros.  El esfuerzo de subir sus 166 escalones vale la pena, porque las vistas son increíbles. También hay un pequeño museo con una  maqueta del Mayflower.

CAPE COD (336)CAPE COD (372)CAPE COD (364)CAPE COD (346)CAPE COD (356)CAPE COD (377)Tras dar un paseo y ver varias tiendas, comimos en el sitio más típico del lugar: The Lobster Pot. Es un restaurante que esta abarrotado, pero en la entrada hay dos señores mayores que organizan la lista de espera con unos aparatos electrónicos que te entregan y te avisan cuando queda un sitio libre. Los camareros son muy rápidos y eficientes. La carta ofrece una gran variedad de pescados. Allí disfrutamos de mi plato preferido de los típicos de Massachussetts, el clam chowder, que es una sabrosa crema hecha con patatas y almejas. También se puede degustar el típico lobster roll, que es un pan de perrito caliente relleno de ensalada de langosta.

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Pero la población que más nos gustó es Chatham. Es un pueblo precioso y con mucho encanto. El faro de Chatham es uno de los más bonitos y típicos de Cape Cod y además sigue funcionando. La primera vez que fuimos había tanta niebla que apenas se veía, por lo que decidimos volver al día siguiente.

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Chatham está lleno de casas preciosas y tiene una calle principal llena de tiendas y boutiques exclusivas, con cuidados escaparates. Una tienda que nos pareció muy divertida es una que sólo vendía patitos de goma de todos los tipos imaginables (Ducks in the window): deportistas de todos los deportes, bomberos, muñecas, … hasta había uno con la caca del Whatsapp.

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Para terminar, también visitamos Hyannis, que es una de las ciudades más grandes de Cape Cod y famosa por ser el lugar de veraneo de la familia Kennedy.  Tiene un bonito puerto deportivo, pero lo que más destaca es que hay recuerdos de J.F. Kennedy por todas partes, incluyendo un museo, una biblioteca, un memorial e incluso una ruta de su legado (Hyannis Kennedy Legacy Trail).

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Finalmente, incluyo dos vídeos de Cape Cod. El primero incluye unas vistas espectaculares tomadas con un dron y el segundo refleja más mis experiencias de mi visita a este fascinante lugar.

 

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SURINAM: El reino del azahar (Linda Belago)

Aprovechando las vacaciones de Navidad, me he evadido leyendo una novela que se desarrolla en Surinam, un país exótico que a la mayoría de la gente le costará ubicar en el mapa.  Antiguamente era también conocido como Guayana Holandesa o Guayana Neerlandesa. Está ubicado en América del Sur y limita al norte con el Océano Atlántico, al sur con Brasil, al este con la Guayana Francesa y al oeste con Guyana.

 

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TÍTULO: El reino del azahar

AUTORA: Linda Belago

EDITORIAL: TEMAS DE HOY

ISBN: 9788499981949

Nº DE PÁGINAS: 768

 

La historia empieza en Róterdam en 1850, cuando un adinerado matrimonio, los Vandenberg, sufre un trágico accidente, dejando huérfana a la pequeña Julie Vanderberg. Su tío se convierte durante varios años en su tutor legal, interesado únicamente en su herencia y la ingresa en un internado. Cuando Julie cumple los dieciocho años, su tío concierta un matrimonio con un acreedor suyo, Karl Leevken, dueño de una plantación de caña de azúcar en la entonces colonia holandesa de Surinam. Julie acepta el matrimonio porque se siente atraída por el encanto de  Karl y para huir de la amenaza de verse recluida en un convento.

En el largo viaje a Surinam, Julie descubre el verdadero carácter de Karl a la vez que conoce a Erika, otra mujer que también viaja a Surinam con su marido, pero en distintas circunstancias, ya que son misioneros y pretenden evangelizar en la colonia.

La adaptación a su nueva vida es muy dura. El paisaje es exuberante y maravilloso, pero el calor es excesivo. En la plantación Julie se siente muy sola e incomprendida, tanto por su marido como por Martina, la hija de éste. Además, existe un aura de misterio en torno a la muerte de Felice, la primera mujer de Karl, que falleció en extrañas circunstancias. A esto se añade la presencia ominosa del novio de Martina, Pieter, un hombre odioso y que representa el mal en su máxima expresión, que a pesar de ser médico, no sólo carece de piedad hacia los enfermos, sino que se dedica a hacer experimentos con los esclavos.

Paralelamente se desarrolla la historia de Erika, que trabaja de enfermera en la misión y que debe enfrentarse sola a todas las adversidades, porque su marido se va a la selva a evangelizar, dejándola sola en Paramaribo, la capital de Surinam.

Sin embargo, el auténtico tema de todo el libro es la esclavitud y el trato que se da a los esclavos en las plantaciones. A pesar que en otras colonias limítrofes en esa época ya se había abolido la esclavitud, en Surinam todavía persiste en su forma más cruda hasta 1863. Los dueños de las plantaciones son implacables con sus esclavos, los cuales no sólo son explotados en el duro trabajo, sino que sufren todo tipo de vejaciones, especialmente las mujeres, que tienen que soportar los abusos sexuales de los hombres blancos y encima ocultar su vergüenza e  incluso a los hijos mulatos que engendran.

A Julie le horroriza el trato que se da a los esclavos, pero al principio, poco puede hacer para mejorar sus condiciones de vida y todo lo que intenta lo hace a escondidas de su marido. Al comienzo de la novela es una persona educada y adaptada a los convencionalismos de su época, pero poco a poco va desarrollando su personalidad y enfrentándose a las injusticias que encuentra en su entorno, a las que nadie parece dar importancia. A la vez que madura, se va abriendo a los demás y procura mejorar las condiciones de los que le rodean, con independencia del color de su piel.

La novela se parece bastante a La isla de las mil fuentes de Sarah Lark, ambientada en Jamaica, a la que también dediqué un asiento, a pesar de que Surinam era una colonia holandesa y Jamaica una colonia británica, lo que podría haber marcado alguna diferencia, pero el trato brutal hacia los esclavos de las plantaciones es el mismo, lo que hace que las similitudes sean numerosas.

A pesar de que el libro tiene más de 700 páginas, se lee muy rápidamente y se mantiene el interés todo el tiempo. Como crítica, la historia amorosa es un poco tibia y la autora no profundiza demasiado en los sentimientos de la protagonista, a diferencia de lo que ocurre con el tema de los esclavos, que creo que está mucho mejor llevado.

En conjunto es una novele entretenida, que nos ambienta en una época y un país poco conocidos y que nos hace reflexionar sobre el tema de la esclavitud y de las discriminaciones sociales.

Hay pocos videos sobre Surinam, debido a que no es un país muy explotado turísticamente. Las comunicaciones interiores no deben ser muy fáciles, porque ya en la novela se explica que todo el país es una pura selva y los protagonistas se trasladan de un lado a otro en barca por los numerosos ríos y afluentes, que son así las auténticas arterias de comunicación.

 

 

 

JAMAICA: La isla de las mil fuentes (Sarah Lark)

Ahora que nos acercamos al verano y tenemos más tiempo para leer y ganas de evadirnos de la rutina, recomiendo una entretenida novela ambientada en Jamaica: La isla de las mil fuentes de Sarah Lark.

 

PORTADA LA ISLA DE LAS MIL FUENTES

 

TITULO: La isla de las mil fuentes.

AUTORA: Sarah Lark

EDITORIAL: Ediciones B

Nº DE PÁGINAS: 656

ISBN: 9788466653237

 

Este libro forma parte de una bilogía ambientada en el Caribe. La segunda novela se titula Las olas del destino, pero realmente se trata de dos novelas independientes y la primera tiene un final, sin obligarnos a leer la segunda.

La historia empieza en Inglaterra a finales del siglo XVIII. Nora Reed es la hija única de un rico comerciante. Vive rodeada de lujo hasta que se enamora de uno de los empleados de su padre, Simon, un lord arruinado. Por amor a Simón, Nora es capaz de abandonarlo todo y hacer frente a los convencionalismos de la época. La pareja sueña con ir a vivir a Jamaica, lejos del frío, la humedad y la niebla de Londres. Pero el romance acaba mal, porque el joven muere de tuberculosis, a pesar de los intensos cuidados de Nora.

Después de un período de dolor y luto, Nora decide casarse con Elias Fortnam, dueño de una plantación de caña de azucar en Jamaica, a donde se traslada la pareja a vivir. La vida en el Caribe es muy distinta de lo que Nora se había imaginado, sobre todo por el horror y rechazo que le provoca la esclavitud, ya que son los años de máximo apogeo del comercio de esclavos y en los que se cometen las mayores abominaciones.

Nora es una mujer poco convencional y, a diferencia del resto de mujeres blancas de la isla, se adapta perfectamente al clima cálido y húmedo, no soporta las pelucas y miriñaques de la moda francesa imperante en esa época y prefiere caminar descalza, aprende a nadar en el mar, disfruta del paisaje y la exuberancia de la flora, aprende las propiedades de las plantas y trata de mejorar las condiciones de los esclavos creando un dispensario donde aplica los conocimientos que va adquiriendo curando a los esclavos.

Sin embargo, la historia se complica mucho, ya que dos hombres se enamoran de Nora: Doug Fortnam, hijo de Elías, y Akwasi, uno de los esclavos de la plantación.  Además está el trasfondo de la lucha de los colonos con los “cimarrones”, hombres de color que viven libres en las montañas y que atacan las plantaciones para robar y para liberar esclavos.

El libro describe muy bien cómo es la vida de los esclavos en una plantación: descansan sólo un día al año (el día de Navidad), no pueden ser bautizados, ya que se considera que no tienen alma y son como animales, no pueden aprender a leer ni escribir, se les amputan los pies si tratan de huir, se abusa sexualmente de las mujeres e incluso de las niñas y se les trata a todos como bestias de carga.

Frente a ellos están los “backra”, los dueños de las plantaciones, que ejercen su poder de un modo absoluto, tiránico e inmisericorde. Sólo se interesan por los esclavos por su valor económico, pero no lo los consideran personas.

La mayor preocupación de los backra son los cimarrones que viven ocultos en las montañas tratando de conseguir ser reconocidos legalmente como hombres libres, adquirir tierras  y poder comerciar con las ciudades costeras.

La novela también habla de las creencias religiosas de los esclavos, muchas de ellas provenientes de África, que se mezclan con el cristianismo. En cada poblado y en cada plantación hay un hombre “obeah” , un brujo que se encarga de hacer los ritos sagrados en los que participa toda la tribu.

En conjunto, se trata de una novela de aventuras y viajes, donde se refleja el choque de dos culturas, con una historia de pasiones y odios como trasfondo.

Para ambientar este asiento, he elegido un video con música reggae, típica de Jamaica, que ofrece una visión positiva y alegre de sus habitantes. Hay unas preciosas imágenes de la isla, incluidas las playas, manantiales y lagunas que se describen en el libro. Aunque se trata de un país muy pobre, los jamaicanos viven en un lugar idílico, donde afortunadamente la esclavitud quedó atrás hace años.

CHICHÉN ITZÁ: El testamento maya (Steve Alten)

Como gran apasionada de la arqueología, he decidido dedicar este asiento a uno de los sitios arqueológicos más fascinantes del mundo: Chichén Itzá, situado en la península del Yucatán en México. El libro escogido para recrearlo es El testamento maya de Steve Alten.

PORTADA EL TESTAMENTO MAYA

 

TITULO: El testamento maya

AUTOR: Steve Alten

EDITORIAL: Grijalbo

ISBN: 9788493467951

Nº DE PÁGINAS: 550.

 

Los motivos que me impulsaron a leer este libro fueron fundamentalmente dos: acababa de visitar Chichén Itza y además faltaba poco más de un año para que llegase el 21 de diciembre de 2012, fecha en la que según algunos, los mayas habían profetizado el fin del mundo.

El argumento en principio es prometedor: Mick Gabriel, el hijo de un famosos arqueólogo fallecido de un infarto durante una conferencia, es víctima de una conspiración por la que se le ha encerrado durante años en un hospital psiquiátrico. Basándose en los estudios de su padre, trata de informar sobre la terrible verdad que éste descubrió: el fin del mundo se producirá el 21 de diciembre de 2012, día en el que termina el calendario maya, pero nadie le cree. Con la ayuda Dominique Vázquez, una joven estudiante de psiquiatría, Mick logra escapar para tratar de salvar a la humanidad.

Se trata de una novela de acción, en la que se intercalan leyendas mayas, teorías científicas, enigmas históricos y una historia de amor, todo envuelto en una trama de ciencia ficción, que en principio podría resultar atractiva. Sin embargo, el conjunto es decepcionante, porque mezcla demasiados ingredientes que no tienen nada que ver, como el calendario maya, Stonehenge, las pirámides de Egipto, el templo de Angkor Wat o las pirámides de Teotihuacán.

Por todo ello, creo que se trata de una lectura de verano, de esas de hamaca o sillón de siesta, y el principal motivo por el que lo he incluido en el blog es por la exhaustiva descripción del sitio arqueológico de Chichén Itza, especialmente la pirámide de Kukulkán y el cenote sagrado. Por lo menos, sirve como introducción al mundo maya y hace que se avive nuestra curiosidad por esta fascinante civilización.

CHICHÉN ITZÁ

Chichén Itzá es uno de los principales sitios arqueológicos de la Península de Yucatán. Su nombre maya significaEn la boca del pozo de los Itzáes o brujos del agua”. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988 y en 2007 fue reconocida como una de “Las nuevas siete maravillas del mundo moderno”.

Los edificios principales que perduran pertenecen al periodo posclásico de la cultura maya, con clara influencia tolteca, ya que el dios que preside el lugar es Kukulcán, representación maya del dios tolteca Quetzalcóalt.

Como el sitio arqueológico está cerca de Cancún y de la Riviera Maya, habitualmente está atestado de turistas. Afortunadamente nuestro grupo venía de Mérida, que está a menos distancia, por lo que pudimos entrar a primera hora de la mañana y unas dos horas antes de la llegada de la masa de gente. Además, eso nos permitió explorar la zona antes de que el calor y la humedad nos impidieran disfrutar de la visita, a diferencia de lo que ocurrió en las ruinas de Uxmal, en las que el calor era sofocante.

Chichén Itzá es espectacular, pero como la vi a final del viaje y ya había visitado Teotihuacán, Monte Albán, Palenque y Uxmal, ya no me impresionó tanto como me habría sucedido si la hubiera visitado en primer lugar.

Lo primero que te encuentras al acceder a la gran explanada del sitio arqueológico es la enorme Pirámide de Kukulcán, llamada “El Castillo” por los conquistadores españoles. Es una pirámide de cuatro lados que culmina en un templo rectangular. Antes se podía subir a ella, pero creo que había accidentes y caídas, por lo que terminó prohibiéndose. Es una pena porque desde la cima se divisa todo el complejo. La ventaja es que logré sacar fotos sin turistas.

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Al estar en el centro, la pirámide se divisa desde casi todas partes, y desde otros templos pude sacar fotos muy interesantes.

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El otro lado de la pirámide no está tan bien conservado y había personas trabajando para restaurarla.

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Los mayas tenían profundos conocimientos astronómicos, que aplicaron a la arquitectura del edificio, como se demuestra en el hecho de que cada lado de la pirámide tiene 91 escalones y hay uno más en el templo superior, lo que hace un total de 365 escalones, uno por día del año.

Lo más increíble de la pirámide y por lo que se habla de ella todos los años es la llamada “Bajada de Kukulcán”. Se trata de un juego de luces y sombras que se produce durante los equinocios de primavera y otoño. En la balaustrada de las escalinatas se proyecta una sombra, parecida a una serpiente, que va descendiendo poco a poco hasta que llega a unas colosales cabezas de serpientes emplumadas que hay en la base de la pirámide y que representan al dios Kukulcán. A medida que el sol se mueve, la sombra de la serpiente se desliza hacia abajo por un costado de la pirámide para fertilizar la tierra.

Cerca de la pirámide está el Gran Juego de Pelota, el más grande de Mesoamérica. En el se practicaba un deporte con connotaciones rituales, del que se desconocen las reglas de juego, pero que incluso podía terminar con sacrificios humanos. El ganador del juego era protegido y apoyado por los dioses, aunque en realidad no se sabe si se sacrificaba a los ganadores o a los perdedores. Los jugadores golpeaban la pelota con las caderas, codos y rodillas del lado derecho del cuerpo. El de Chichén Itzá mide 166 x 68 metros y tiene 12 metros de altura con aros de piedra para el juego e intrincados tallas de serpientes entrelazadas en las paredes.

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Si seguimos avanzando en la visita encontramos el  Muro de las calaverasTzompantli. Se trata de una plataforma bastante grande decorada con calaveras talladas. La superficie de la plataforma superior fue perforada con agujeros, que probablemente sostenían en estacas los cráneos de víctimas de sacrificio y guerreros vencidos.

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En las proximidades hay pequeñas construcciones muy interesantes, como la Plataforma de Venus y la Plataforma del Águila.

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Pero no todo en Chichén Itzá es ver edificios. En la gran avenida que lleva hasta el cenote sagrado hay multitud de puestos para los turistas donde se venden recuerdos de todo tipo. A mí me gustaron los puestos de cerámica y no pude evitar comprar algunos platos decorados con flores y pimientos de alegres colores. Me hacían también gracia las coloridas calaveras, pero no comparto ese gusto de los mejicanos por representar a la muerte en los objetos cotidianos e incluso en los dulces caseros, así que finalmente no me animé.

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Había también artesanos que labraban la madera con certeros golpes de machete. Todo un espectáculo verlos trabajar.

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Tras las compras, llegamos al Cenote sagrado. La palabra cenote proviene del maya “dzonot”, que quiere decir caverna con agua. Debido a su composición geológica, el suelo de la península de Yucatán es una especie de esponja, que cuando llueve, absorbe toda la humedad. El agua que se filtra a través del suelo comienza a disolverse dando paso a cavernas que pueden estar parcial o totalmente inundadas, cuando una de esas cavernas colapsa debido a la erosión se forman los cenotes. Para los mayas, los cenotes eran considerados fuentes de vida, pero además eran una entrada hacia el inframundo y centro de comunión con los dioses.

En el de Chichén Itzá se realizaban ofrendas al dios Chaac, señor de las lluvias, que consistían en objetos valiosos y la tradición dice que también sacrificios humanos. Los arqueólogos han encontrado en el fondo del cenote muchos objetos de oro, jade y obsidiana, así como esqueletos.

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Continuando la visita, el siguiente edificio importante es el Templo de los Guerreros y de las Mil Columnas. Se trata de una gran pirámide escalonada con una fila de columnas talladas al frente que representan a los ancestrales guerreros. En la parte superior de la pirámide, protegiendo la entrada del templo, se encuentra un Chaac Mool, figura recostada en la que se depositaban ofrendas. A un lado del templo está una amplia avenida llena de columnas, de ahí el nombre.

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Después de dejar atrás las columnas, se llega al Observatorio, conocido también como El Caracol. Se trata de una estructura de piedra redonda con un techo abovedado parcialmente en ruinas que originalmente tenía una forma cilíndrica. Debe su nombre a una columna interna que sube en espiral. En la parte superior de la torre se encuentran tres ventanas estrechas en la pared que dan de frente al cielo. La colocación de estas aberturas sugiere un estudio de los fenómenos astronómicos, en particular la puesta de sol del equinoccio y los extremos norte y sur con dirección a Venus, así como en dirección al sur magnético.

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Finalmente, hay una zona cuyos edificios son anteriores a la llegada de los Itzaes. Las construcciones pertenecen al estilo maya clásico y son más parecidas a lo que habíamos visto en Palenque y en Uxmal. Entre ellos destacan la Casa de las Monjas, la Casa Colorada, el Templo de los Tableros Esculpidos y la Iglesia.

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Después del calor y el cansancio tras la visita de Chichén Itzá lo más recomendable es visitar este maravilloso cenote, que se encuentra a sólo tres kilómetros de las ruinas. El lugar está perfectamente acondicionado para los visitantes y hay taquillas, vestuarios, duchas y alquiler de toallas.

Es un cenote semiabierto al cielo y con una profundidad de unos 60 metros. La experiencia es excepcional, porque además de ser un sitio increíblemente bello, es extraño bañarte en una cueva, sabiendo además que debajo de tí hay unos 40 metros de profundidad. En una de las paredes hay una pequeña plataforma, que sirve a los más intrépidos de trampolín.

Tras el baño, sales como nuevo, además de haber disfrutado de este bellísimo lugar.

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Para terminar, he encontrado un video muy curioso donde un grupo de personas se tira desde la parte alta del cenote. En las imágenes se puede apreciar claramente la profundidad y la belleza del mismo.

VALLE DEL COLCA (PERÚ)

Mi anterior asiento dedicado a Arequipa quedaría incompleto si no lo acompaño de una entrada sobre el cercano Valle del Colca, así que esta vez hago excepción y no comento ningún libro, porque realmente se trata de una continuación del asiento anterior.

Casi todos los viajeros aprovechan la visita a Arequipa para hacer una pequeña escapada de una o dos noches a este precioso valle. Lo normal es dejar el equipaje en el hotel arequipeño y trasladarse con una pequeña bolsa con lo imprescindible. En nuestro caso, dormimos una noche en Chivay, pero fueron dos días intensos, porque nos levantaban a las seis de la mañana para comenzar las visitas.

Nada más empezar el trayecto pudimos disfrutar de espectaculares vistas del volcán Misti.

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La ruta empieza atravesando la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca  Se trata de una región de aspecto bastante árido (por lo menos en invierno, que es la estación seca), pero con una gran variedad de especies de aves y mamíferos. Allí aprendimos a distinguir las cuatro especies de camélidos sudamericanos.

La más pequeña, fina y elegante es la vicuña. Es un animal silvestre y en la reserva pudimos fotografiar gran número de ejemplares pastando tranquilamente en libertad. Su lana es la más apreciada y cara del mundo. En Perú un abrigo confeccionado con este animal cuesta hasta 9.000 euros. En Europa o Estados Unidos se pagan unos 20.000 euros por una chaqueta o 35.000 euros en un traje fabricado en esta suave tela.

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La llama es el camélido andino más conocido. Son domésticas y se ven en todo el Perú.

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Por el contrario, vimos pocos guanacos. Son animales silvestres y de gran tamaño.

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Pero mi animal preferido de los cuatro es la alpaca. Es también un animal doméstico, muy pacífico y con una cara muy graciosa y simpática. Parece un peluche. Su lana es muy apreciada y bastante cara, pero no llega a los precios desorbitados de la vicuña. Precisamente, una de las compras típicas en Arequipa son los jerseys y chaquetas de alpaca.

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Continuamos la visita pasando por los Bofedales de Toccra, donde habitan gran cantidad de aves, entre ellas, las parihuanas (flamencos andinos).

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A mitad de camino, hicimos parada en un bar de carretera con un mercadillo, donde se vendían toscos y coloridos jerseys (supuestamente de alpaca) y artesanía. Aprovechamos para hacer fotos de la gente de los puestos.

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Como en otras ocasiones durante nuestro viaje por Perú, disfrutamos tomando un mate de coca. Se trata de una infusión con hojas de coca, que tiene multitud de propiedades y que resulta especialmente indicada para paliar los efectos del mal de altura o “soroche”, ya que la altitud sobre el nivel del mar del valle no baja de los 3.000 metros y en algunos casos sobrepasa los 4.000 metros.

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A pesar de que iba prevenida, por haber viajado al Tíbet el año anterior, donde llegué a estar a más de 5.200 metros, y haber estado en otras zonas muy altas del Perú, como el Callejón de Huaylas o Cusco, el único lugar donde he experimentado más claramente los síntomas del mal de altura fue en el Valle del Colca. Cualquier actividad te resulta agotadora y en ocasiones sientes cierto ahogo por la falta de oxígeno. De todos modos, ninguno de estos síntomas te impide hacer una actividad prácticamente normal.

Una costumbre que me llamó mucho la atención, porque también se practica en el Tíbet, es la de hacer pequeños montículos de piedras como ofrendas a los dioses. La única diferencia es que los montones de Perú, llamados “apachetas”, tienen hojas de coca en su base, pero su finalidad y aspecto es el mismo que en los del Tíbet.

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Casi llegando a Chivay atravesamos una zona de curvas y paramos para ver las vistas del valle. Allí había unos puestecillos donde unas mujeres ataviadas con los vestidos típicos del Colca vendían artesanía. Le pedí a una preciosa niña que posase en una foto conmigo y ésta levantó a una pequeña alpaca que estaba tumbada para que también saliese. La alpaca y la niña parecían rivalizar a la hora de posar para la foto y no sé cuál de las dos lo hizo mejor. Es una de mis fotos de viajes favoritas.

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Después de descansar y comer en el hotel de Chivay, aprovechamos la tarde para disfrutar de los Baños Termales de La Calera. Se trata de unas instalaciones con cinco piscinas cuyas aguas provienen del Volcan Cotallumi, donde inicialmente tienen una temperatura que bordea los 80° a 85°C, pero en su recorrido la temperatura disminuye y llega al complejo propiamente dicho con una temperatura de 38°C, que permite bañarse en sus aguas incluso en invierno. Se les atribuyen propiedades curativas de diversos males, sobre todo reumatismo y muchos otros relacionados con los músculos y la piel. La verdad es que lo pasamos muy bien bañándonos en la piscina, pero yo no pude estar mucho tiempo debido a la bajada de tensión unida al mal de altura.

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El segundo día empezamos visitando el pueblo de Yanque. Su iglesia es uno de los mejores ejemplos del barroco mestizo. En la plaza, se agrupan jóvenes ataviados con los vestidos típicos del Colca, por si los turistas desean hacerse fotos con ellos.Autosave-File vom d-lab2/3 der AgfaPhoto GmbH

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Después fuimos hasta el Mirador de Achoma desde donde se divisa claramente el paisaje de terrazas para los cultivos que data de la época inca.

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Desde el Mirador de Chinina, se pueden ver tumbas colgantes pre-incas.

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Luego dimos un paseo de unos 50 minutos desde el Mirador Cruz del Cura hasta el Mirador Cruz del Cóndor. Es la zona donde se aprecia mejor la profundidad del Cañon del Río Colca, que es uno de los más profundos del mundo (3.400 metros).

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En el trayecto entre ambos miradores tuvimos la suerte de poder avistar un enorme cóndor, que voló en varias ocasiones sobre nosotros. El guía nos explicó que era un macho porque tenía cresta en la cabeza.

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En los puestecillos de artesanía del Mirador del Cóndor aprovechamos para sacar algunas fotos de las mujeres donde se aprecian mucho mejor los detalles de los vestidos típicos. Incluso se empeñaron en vestir a una de mis amigas.

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En el Mirador de Antahuilque hay vistas espectaculares de las terrazas del valle. Se pueden ver las lagunas coloridas y las lagunas encantadas (porque dicen que en ellas hay sirenas).

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Luego visitamos los pueblecitos de Pinchollo y Maca. Nos gustó especialmente la Iglesia de Maca.

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Terminamos la visita del Colca con el pueblecito de Chivay, donde visitamos su iglesia y su colorido mercado.

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Como repaso a todo lo que he contado sobre el Valle del Colca incluyo un video que he encontrado en Youtube, que es un poco largo, pero narra muchas de mis experiencias en el valle.