SAN SEBASTIÁN (DONOSTIA): El aroma del crimen (Xabier Gutiérrez)

Aprovechando que recientemente me han recomendado una novela escrita por un autor donostiarra, dedico este asiento a San Sebastián (Donostia), una de mis ciudades preferidas de España, no sólo por su belleza y su elegancia, sino por la buena acogida que siempre he tenido en ella, a pesar de que la mayoría de las veces que la he visitado ha sido por motivos de trabajo.

PORTADA EL AROMA DEL CRIMEN

 

 

TÍTULO: El aroma del crimen

AUTOR: Xabier Gutiérrez

EDITORIAL: Destino

ISBN: 9788423349050

Nº DE PÁGINAS: 400.

El aroma del crimen es una novela policíaca ambientada en San Sebastián. El protagonista, Vicente Parra, es un oficial de la Ertzaintza al cual le encargan investigar dos casos completamente diferentes. El primero es el asesinato de una prestigiosa diseñadora de moda, Elena Castaño, que ha sido apuñalada en su mansión. El segundo es la muerte, aparentemente natural, por insuficiencia renal, de un joven llamado Cristian José, que trabajaba como bedel en la Universidad, aunque la madre sospecha que ha sido también asesinado y logra convencer a la policía autonómica para que investigue.

El principio de la novela es un poco desconcertante, porque en cada capítulo aparece un personaje distinto y no hay forma de adivinar cómo encajarán todas las piezas, pero poco a poco se van entremezclando y cobrando más sentido. La historia es entretenida, pero previsible y, en mi opinión, hay demasiados personajes, que hacen que se diluya un poco la trama. Por otra parte, es curioso que el inspector dedique todos sus esfuerzos a investigar el caso de muerte natural, cuando tiene otro caso evidente de asesinato al que debería prestar toda su atención.

Pero las auténticas protagonistas de la novela son la cocina y la gastronomía, que impregnan gran parte de sus páginas y precisamente eso es lo que la hace original y distinta de otras novelas del género negro. Además San Sebastián no podía ser mejor escenario, ya que es uno de los lugares del mundo donde la cultura gastronómica está más arraigada y se palpa en el ambiente: desde los restaurantes de lujo hasta los más humildes, pasando por los bares de “pintxos” y los “txocos”, locales donde se reúnen las sociedades gastronómicas integradas por amigos que muchas veces pertenecen a una misma “cuadrilla” y que utilizan para cenas y comidas.

El autor, Xabier Gutiérrez es cocinero, psicólogo y escritor. Desde 1990 dirige el departamento de innovación del Restaurante Arzak, tres estrellas Michelín y uno de los mejores del mundo, por lo tanto sabe de lo que habla y se nota en cada descripción culinaria que hay en el libro.

Curiosamente, el protagonista es alguien que come simplemente para sobrevivir y que no aprecia la buena mesa, pero el  entorno puede más que él, porque su hijo estudia alta cocina en una escuela de hostelería y su mujer, francesa, es una excelente cocinera. Con la ayuda de su familia empezará a adentrarse en un nuevo mundo de sabores y sensaciones. Precisamente en la novela se mezcla el placer de la comida con el sexo y otras pasiones, como la envidia, el rencor y el odio.

Las descripciones de las recetas, los platos, las presentaciones, los sabores y las sensaciones que van produciendo son excelentes. Especialmente me ha gustado la descripción de los salmonetes fritos. Desde el mediodía, uno de los personajes se recrea pensando en la cena, porque su mujer le va a preparar unos “salmonetes de tamaño adecuado y bien frititos. Le encantaban tanto los grandes como los pequeños. Estos peces tenían uno de los sabores más delicados y al mismo tiempo más potentes del mundo marino. En una peculiar asociación entre sexo y gastronomía se imaginó haciendo el amor con su mujer”.

Posteriormente, se describe cómo limpia su mujer los salmonetes y los seca y los fríe. Incluso explica un truco: “Miró si quedaban restos de escamas, aunque como iba a hacerlos fritos eso no importaba mucho. Las escamas, si están fritas, no sólo no molestan sino que dan un plus de crujiente muy agradable”. El momento culminante es cuando los fríe y cómo describe el deleite que experimenta la pareja al comérselos. Desde luego no es una novela para leer con hambre, ya que en muchos momentos te entran ganas de probar los platos descritos.

La cocina está presente no sólo en los hogares de los protagonistas, sino que también se describen los entresijos de tres restaurantes completamente diferentes: uno de alta cocina, con platos de ultra diseño y al frente de uno de los chef de moda del momento, otro restaurante de comida tradicional en la parte vieja de la ciudad y un restaurante de pintxos y raciones, que introduce novedades gastronómicas y que está de última moda. En todos ellos hay tensiones en los fogones y muchas acaban estallando. No son lugares reales, pero seguro que su autor se ha inspirado en locales que conoce bien.

En mi opinión, el libro vale la pena por la pasión que ha puesto su autor, y que logra transmitir al lector, al hablar de la cocina.

En enero de 2016, Xabier Gutiérrez ha publicado una segunda entrega de la saga y protagonizada por el mismo policía, titulada “El bouquet del miedo”, con el mundo del vino como fondo. Seguramente me animaré a leerla.

 

SAN SEBASTIÁN (DONOSTIA)

San Sebastián (Donostia), capital de Guipúzcoa (Gipuzkoa), está situada en el norte de la Península Ibérica, a 30 kilómetros de la frontera con Francia. Es una ciudad de tamaño medio, con gran atractivo para el turismo y famosa por sus festivales de cine y de jazz. Precisamente en 2016 ha sido nombrada Capital Europea de la Cultura.

Como he dicho antes, conozco la conozco bastante bien porque durante cuatro años tuve que ir frecuentemente por motivos laborales. Sin embargo, precisamente por esa razón, no podía dedicar todo el tiempo que me habría gustado a disfrutar la ciudad, por lo que en el verano de 2001 estuve allí con una amiga para poder visitar los lugares que no había podido conocer hasta entonces. La pena es que no he vuelto desde el 2002 y las fotos que tengo no son digitales, así que he tenido que escanearlas, perdiendo parte de su calidad.

Antes de hablar de la ciudad quiero hacer una mención especial de sus habitantes y su forma de vida. Los guipuzcoanos son abiertos y acogedores y siempre me he sentido allí como en casa. A diferencia de Madrid, con sus atascos, las prisas y las masas de gente, la vida en San Sebastián es tranquila, sobre todo porque es una ciudad relativamente pequeña. Además, tiene la ventaja de tener tres playas urbanas y el campo a escasa distancia. Quizá por su proximidad a Francia, el horario es más europeo que español. Las primeras veces que fui me sorprendió ver que cerraban a las tiendas a la una de la tarde y la gente se iba a comer. Y por la noche siempre me ha parecido una ciudad muy tranquila, a diferencia de otras ciudades  donde la “marcha” dura hasta altas horas de la madrugada.

Lo primero que destaca de Donosti, como también la llaman sus habitantes, es la belleza del lugar donde está enclavada. Está situada a orillas del mar Cantábrico, con una hermosa bahía, la Bahia de La Concha, rematada en sus extremos por dos montes: el Monte Igueldo y el Monte Urgull. La foto que incluyo a continuación está tomada desde lo alto del Monte Igueldo. El islote que se ve en el centro es la Isla de Santa Clara.

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La Bahía de La Cocha tiene dos playas: La Concha y Ondarreta. La Playa de la Concha es la más famosa. Quizá una de la imágenes más emblemáticas de la ciudad es la de la barandilla de su paseo que data de principios del siglo XX.

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Cuando iba por trabajo me alojaba en el tradicional Hotel de Londres y de Inglaterra, situado en el mejor sitio del paseo marítimo y podía quedarme horas embobada mirando la vista desde mi habitación. Eso sí, a pesar de mi insistencia en pedir habitación con vistas al mar, luego había noches en las que me arrepentía, debido al ruido de las olas batiendo muy cerca de mi ventana, ya que allí la marea sube mucho. Pero a pesar del ruido, las vistas merecen la pena.

Lo que más me sorprendía cuando me levantaba temprano es que aunque hiciera un día de perros y fuera pleno invierno siempre había gente metiéndose en el agua, a pesar de la hora, de la temperatura del agua y de la avanzada edad de alguno de los intrépidos bañistas.

La Playa de la Concha es la más fotografiada y visitada. Es una playa urbana única por su entorno, su paisaje y por su arena fina e increíblemente blanca. Además de disfrutar de los baños y paseos por la playa, es muy recomendable ir al Balneario de La Perla, situado en primera línea de playa y disfrutar de los tratamientos y circuitos de talasoterapia. Es increíble el jacuzzi redondo, con cristaleras sobre la misma playa. En los vídeos que he seleccionado se pueden ver imágenes del mismo.

Si continuamos avanzando por la Paseo de la Concha llegamos al Palacio de Miramar. Se trata de un edificio de estilo inglés que fue construido a finales del siglo XIX para las estancias veraniegas de la Familia Real. Las vistas desde el palacio y los jardines a las dos playas de la bahía y a la isla de Santa Clara, que se encuentra justo enfrente, son impresionantes.

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Tras recorrer la Playa de Ondarreta, se llega al Peine del Viento. Se trata de un conjunto de esculturas de Eduardo Chillida, incrustadas en unas rocas azotadas por el mar. Cerca de las esculturas hay una zona donde se instalaron unas salidas de agua y aire, que salen propulsados por la fuerza de las olas que rompen contra las rocas y que hacen las delicias de los niños.

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Cerca del Peine del Viento se puede coger el funicular que sube al Monte Igueldo y lleva directamente a un parque de atracciones con mucho encanto. Desde el Monte Igueldo se disfrutan unas vistas espectaculares.

Si nos vamos al extremo contrario de la bahía podemos dar un paseo hasta la cima del Monte Urgull, donde también hay unas vistas preciosas de la ciudad. Lo que más me gustó es que caminando un poco ya tienes la sensación de estar fuera de la ciudad en plena naturaleza, aunque hay poca distancia del Ayuntamiento y de la parte vieja. Es una zona muy tranquila y el esfuerzo de la subida merece la pena.

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Al pie del Monte Urgull está el pequeño puerto pesquero de la ciudad. Los bajos de las casas están repletos de restaurantes con terrazas para disfrutar de la gastronomía y el marco al aire libre.

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Junto al puerto está el Aquarium  y un gran Museo del Mar. Una de sus principales atracciones es el “Tiburonario”, un espectacular túnel acrílico de 360°, suspendido en medio del agua, que permite al visitante recorrerlo rodeado de tiburones y rayas.

Dejando atrás el mar y adentrándonos en la ciudad, la parte vieja es quizá el lugar más popular de San Sebastián.

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La parte vieja está abarrotada de restaurantes y bares donde se puede disfrutar de los maravillosos “pintxos”, típicos de la ciudad. Las barras de los bares son un auténtico espectáculo, ya que están abarrotadas de estas delicias gastronómicas y no sabes por dónde empezar, porque te gustaría probarlos todos. He escogido varios vídeos, que son una simple muestra de este derroche de gastronomía en miniatura.



Continuando nuestra visita, si atravesamos toda la parte vieja llegamos al Puente del Kursaal, que cruza el río Urumea.

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A la derecha quedan el Teatro Victoria Eugenia y el elegante Hotel María Cristina, donde se alojan las estrellas de cine cuando vienen al Festival. Al otro lado del puente se encuentra el Palacio de Congresos y Auditorio Kursaal. Se trata de un complejo arquitectónico proyectado por el arquitecto Rafael Moneo y que desde su inauguración paso a ser la sede principal del Festival de Cine de San Sebastián. Es un edificio atrevido, dado el clasicismo del resto de las edificaciones que lo rodean, pero con el transcurso de los años se ha convertido en una imagen representativa de la ciudad.

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Junto al Kursaal está la Playa de la Zurriola, casi siempre abarrotada de surfistas y el Barrio de Gros. que también tiene algunos bares con pinchos memorables.

Un lugar que me fascinó cuando lo visité, pero que desafortunadamente tuvo que cerrar en el año 2010 por falta de fondos es el Museo Chillida-Leku, situado en Hernani, una localidad a escasa distancia de San Sebastián. Se trata de un gran espacio de jardines y bosques y un caserío remodelado, donde el escultor Eduardo Chillida distribuyó una importante muestra de su obra. El Museo pertenece a los herederos, que no han podido llegar a un acuerdo con las instituciones para su mantenimiento. Desde entonces he leído noticias contradictorias, unas anunciando su reapertura y otras sobre la posible subasta de alguna de las esculturas en Nueva York. Espero que se vuelva a abrir y no se pierda ese patrimonio cultural.

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Para terminar, he seleccionado tres vídeos que destacan los principales atractivos de esta maravillosa ciudad. Son similares, pero entre los tres dan una visión más de conjunto de la misma.



 

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NAVARRA: El guardián invisible (Dolores Redondo)

En esta ocasión cambio completamente de género y lo dedico a uno que siempre me ha gustado especialmente: la novela negra y policíaca. En lugar de escoger una novela sueca de las que están tan de moda, me quedo en España con El guardián invisible de Dolores Redondo, cuya historia está ambientada en Navarra, región que me impactó por su belleza y su magia.

 

NAVARRA. EL GUARDIÁN INVISIBLE. DOLORES REDONDO

 

TITULO: El guardián invisible

AUTORA: Dolores Redondo

EDITORIAL: Destino

FECHA DE PUBLICACIÓN: 15 de enero de 2013

ISBN: 9788423341986

Nº DE PÁGINAS: 440

Esta novela forma parte de la Trilogía del Baztán, de la cual sólo se han publicado los dos primeros volúmenes: El guardián invisible y Legado en los huesos. La tercera entrega se titulará Ofrenda a la tormenta.

La protagonista, Amaia Salazar, es una inspectora de homicidios de la policía foral que ha estudiado en Quantico con el FBI. Vive con su marido, un escultor americano, en Pamplona, pero le encargan la resolución de un difícil caso de asesinatos en Elizondo, su pueblo natal, enclavado en el Valle del Baztán. El retorno a Elizondo obliga a la protagonista no sólo a enfrentarse al caso más importante de su vida, sino también a sus miedos del pasado y a la causa que la impulsó a irse lejos y convertirse en policía.

La investigación de los crímenes se mezcla con el análisis psicológico de la inspectora y con las tradiciones y la mitología vasco-navarra. Aunque en algunos momentos roza lo fantasioso, la magia del paisaje y el lugar hacen que la historia resulte creíble. Lo que más me gustó es leer una novela de este tipo ambientada en unos lugares y un paisaje conocidos y cercanos.

Como crítica se podría decir que hay mucha preponderancia de los personajes femeninos, que son fuertes y complejos, mientras que los hombres que aparecen en la historia quedan un poco difuminados y sin personalidad propia. Además, el  final es un poco precipitado, pero en conjunto la historia te atrapa desde el principio y te quedas con ganas de leer la continuación.

Los productores de la saga Millennium compraron los derechos de esta novela para hacer una película. Espero que sepan reflejar su ambiente y la atmósfera un poco opresiva.

He seleccionado un vídeo donde Dolores Redondo describe algunos de los lugares de Elizondo que le sirvieron de inspiración para escribir su historia.

 

NAVARRA

Estuve con mis amigos en Navarra aprovechando un puente de Todos los Santos y creo que es una época excelente para ir, porque el paisaje de otoño estaba en todo su esplendor, aunque probablemente cualquier época es buena para conocer esta tierra tan bella.

Nos alojamos en un hostal rural en Lekunberri,  localidad que se encuentra junto a la Autovía de Leizarán, y a medio camino entre Pamplona (Iruña)San Sebastían (Donostia). Esta localización tan privilegiada nos permitió hacer bastantes excursiones, tanto hacia el norte como hacia el sur. 

El primer día fuimos a Pamplona y, como suele suceder cuando se viaja en grupo (éramos ocho), la mayor parte del tiempo lo dedicamos a comer, charlar y ver el ambiente más que a visitar monumentos, lo cual no quiere decir que no me guste también esta forma de conocer los sitios.

Lo primero que nos impresionó fue lo estrechas y resbaladizas que son las calles por las que discurren los encierros de las fiestas de San Fermín, ya que estamos acostumbrados a verlas en la televisión abarrotadas de gente y te imaginas que son más amplias. Lo mismo ocurre con la Plaza del Ayuntamiento, desde donde se retransmite el tradicional chupinazo, ya que es mucho más pequeña de lo que te esperas.

Es una ciudad muy animada y nos dedicamos a visitar los bares que habían ganado el último concurso de pinchos y a degustar algunas de sus especialidades, auténticas joyas en miniatura de la gastronomía.

Por la tarde, después de visitar la ciudad, merendamos en el Café Iruña, en la Plaza del Castillo, tradicional lugar de encuentro de los pamploneses y mundialmente conocido gracias a Ernest Hemingway. Casi todo el mundo merendaba unos descomunales picatostes, que mojaban en tazas de humeante chocolate caliente, muy apropiado para el frío que se nos había metido en el cuerpo.

Gracias a las buenas carreteras, esa noche cenamos en San Sebastián, una de mis ciudades preferidas y a la que dedicaré en el futuro una entrada.

El segundo día visitamos el Parque Natural del Señorío de Bertiz, que originariamente era una finca privada y ahora es el principal parque natural de Navarra. Hay una casa señorial con un precioso jardín con fuentes, estanques, pérgolas y cenadores con influencias románicas y modernistas. Pero lo más bonito es el espeso bosque que lo rodea, en el que predominan sobre todo las hayas. Tuvimos suerte con el tiempo ya que no llovió, ni había niebla, por lo que pudimos disfrutar de un largo paseo por el bosque y contemplar el espectacular colorido del otoño.

El señorío está muy cerca de Elizondo, así que cuando leí la novela me gustaron especialmente las descripciones del bosque y supongo que es un paisaje que en la mayoría de los días de invierno se presta a creer en leyendas y cuentos de brujas. No hay que olvidar que cerca de allí están las Cuevas de Zugarramurdi, el famoso pueblo donde, tras un proceso inquisitorial, se quemó en la hoguera a 11 personas acusadas de practicar la brujería.

Terminada la visita de Bertiz fuimos al Mirador del Baztán o Mirador de Ziga, desde donde se ven los pueblos de Irurita, Lekaroz, Gartzain, Elizondo y Elbete. Pero más que los pueblos en sí, destaca el paisaje natural, con sus numerosos caseríos y bordas de ganado dispersas por las laderas y los montes, espacio de cultivos y prados, así como bosques de hayas, robles, helechales y avellanos. En las orillas de los ríos, los chopos, alisos, sauces y fresnos son perfectamente visibles desde el mirador.

A continuación pasamos por la comarca de las Cinco Villas, formada por cinco municipios: Aranaz, Yanci, Lesaca, Echalar y Vera de Bidasoa. El río Bidasoa cruza este territorio de sur al norte, formando un valle. Las cinco localidades se asientan a ambos lados del río y su paisaje, de un intenso color verde, se encuentra salpicado de caseríos entre los prados, helechales y bosques de pinos, robles, hayas y castaños. Nos detuvimos en Echalar, pueblo conocido porque mantiene viva la tradición centenaria de caza de palomas mediante redes.

Finalmente, aprovechando otra vez las buenas comunicaciones, decidimos cruzar la frontera con Francia y visitar San Juan de Luz y, ya de vuelta en España, cenamos en Fuenterrabía (Hondarribia).

El tercer día visitamos la Selva de Irati, uno de los mayores bosques de haya y abeto de toda Europa. El lugar requiere tiempo para pasear con calma y disfrutarlo, por lo que lo más recomendable es llevar bocadillos y comer allí, si el tiempo lo permite. Os adjunto un link a la galería de fotos del lugar, porque cualquier descripción que haga se quedaría corta.

FOTOS DE LA SELVA DE IRATI

Al tratar de salir de la  Selva de Irati nos equivocamos de camino. Después de una hora, el paisaje era cada vez más árido y agreste y la carretera mala y sin ningún tipo de señalización. Nos empezamos a preocupar cuando comprobamos que no teníamos cobertura en los móviles y que a uno de los coches le quedaba poca gasolina. Además, los escasos coches con los que nos cruzábamos tenían matrícula francesa. No sé cuanto tiempo andamos perdidos, pero cuando quisimos rectificar casi habíamos llegado a Saint Jean Pied de Port, es decir, que nos encontrábamos en la cara norte de los Pirineos y alejados de la frontera. Tras dos horas angustiosas llegamos a Valcarlos y recuerdo que al ver la bandera española del puesto fronterizo era tal nuestro alivio que nos pusimos a cantar el “Viva España” de Manolo Escobar.

Ya de vuelta, aprovechamos el desvío para visitar Roncesvalles, cobijo de caminantes y peregrinos del Camino de Santiago. La Colegiata de Roncesvalles era un antiguo hospital de peregrinos y alberga la tumba del rey Sancho VII el Fuerte.

Esa noche volvimos a Pamplona, para cenar allí y disfrutar del ambiente nocturno.

El último día, aprovechando el camino de regreso, visitamos Olite y su castillo-palacio, con sus gruesos muros y torres almenadas, cuyo estado de conservación es increíble. En broma comentábamos que nos parecía igual que las construcciones de “Exin-castillos” con las que jugábamos de pequeños.

Finalmente, visitamos y comimos en Tudela, donde convivieron durante más de 400 años, musulmanes, judíos y mozárabes, lo que se refleja en sus monumentales edificios. Pero por lo que es más famosa la ciudad es por sus exquisitas verduras y, sobre todo, sus espárragos y pimientos.

Como resumen, os incluyo un video promocional del turismo de Navarra donde aparecen muchas de las localidades que he citado. Os animo a que la visitéis.